

Llegó, unos minutos más tarde de lo previsto, a las 9.34, entre los aplausos de un público madrugador, solo la menor parte con maleta. La mayoría quería ser testigo del acontecimiento. Llegó a la nueva estación logroñesa el tren procedente de Bilbao con destino a Barcelona y el interés era tal que mucha gente se había presentado con tiempo para no perdérselo.
Aunque en principio se limitaba el acceso, al final pudo bajar a los andenes todo aquel que quiso, si bien algunos se acodaron en la parte alta y vieron la entrada del tren en la estación desde el mirador.
A medida que aparecía por el túnel, los había que se acercaban peligrosamente a las vías y los efectivos de seguridad se esforzaban en hacerles retroceder. No pasó nada. Sólo que, cuando frenaba, resonaron los aplausos espontáneos.
Y del tren bajaron viajeros, pero también unos cuantos que no habían querido perderse el momento y que se habían subido, bien en Miranda, bien en Haro, para estar dentro de ese primer tren que estrenaba la estación logroñesa en el día que se celebraba la Virgen de La Esperanza.
Fue una ceremonia ciudadana. No hubo cinta, ni placa, ni nada. No se había previsto acto de ninguna clase más allá del paso del tren, pero los vecinos lo festejaron a su manera. Entre los asistentes, muchos ferroviarios, algunos mayores, de los que empezaron trabajando en la estación de Gran Vía y, luego, vivieron la inauguración de la anterior estación de la plaza de Europa. Y tras una vida entre raíles, querían sentirse partícipes del siguiente episodio de esta parte de la historia de la ciudad.
¿No hubo políticos? Sí, pero a pie. Dos exalcaldes, como José Luis Bermejo, que fue en calidad de fotógrafo, y Tomás Santos, acompañado por parte de los ediles del actual grupo socialista en la oposición. Varios de estos ediles compraron billete a Calahorra para quedárselo de recuerdo. Entre los que se bajaron del tren, el regionalista Ángel Varea. Eso sí, ausencia total de representantes del PP. Faltó, igualmente, el responsable de la Sociedad del Soterramiento, Santiago Miyares, molesto con la actitud de Adif en esta apertura de la estación. Su gente sí estuvo al pie del cañón.
Y, desde ya, la nueva estación se incorpora a las rutinas de la ciudad. En sus paneles figuraba el plan de actividad completo para el día de ayer. Llegadas: desde Salamanca, a las 10.43 horas; desde Zaragoza, a las 16.19, a las 16.24 y a las 19.50; desde Bilbao, a las 17.52; y desde Barcelona, a las 19.23. Las salidas, hacia Zaragoza, a las 10.45 y a las 14.15; hacia Salamanca, a las 16.24 y a Barcelona, a las 17.54.
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Flashes, gente que entra, que sale, que observa y analiza cada detalle de la nueva estación de tren. Comentarios sobre la adaptación, su estética o su funcionalidad es lo que ha podido verse y escucharse durante la jornada de puertas abiertas de esta construcción que se ha celebrado esta tarde para el público, el día antes de la llegada del primer tren.
Es sábado, el tiempo no acompaña y aun así el acto ha sido un éxito. Repletos han estado los andenes, las escaleras mecánicas y las estancias del nuevo edificio que llega a Logroño "como la primera piedra para el esperado AVE". Así lo cree uno de los tantos ciudadanos que han realizado la visita. Cámara en mano ha entrado por la puerta como un invitado respetuoso a una fiesta. "Siempre que hay un acontecimiento de este tipo suelo ir", comenta el fotógrafo aficionado. "He venido solo, así se va tranquilo, sin prisa y sin la mujer", bromea. "Es muy grande, me parece preciosa, está muy bien para el futuro de Logroño", opina el logroñés al que dejamos seguir con su recorrido.
Javier Muñoz y Carlos Martínez también han querido adentrarse en la nueva estación. Sus razones son algo diferentes. Ambos tienen una deficiencia visual y, por eso, su manera de juzgar la joya del soterramiento es distinta. "Hemos venido a comprobar cómo está adaptada", dice Javier. "Bueno, también a cotillear", sonríe y le pone humor. "Es muy espaciosa, pero eso tiene un problema para los ciegos y es más difícil guiarse por el eco. Por otra parte, está muy bien que podamos seguir una zona rugosa que hay en el suelo, aunque no llega hasta las escaleras y el ascensor. Bueno, es fácil de solventar hablando con Logroño Integración del Ferrocarril", detalla Javier.
"Los andenes también tienen una botonadura para señalar de donde no puedes pasar si no quieres caerte", añade. "Hay que pensar que la adaptación es buena no sólo para nosotros o otras personas con otras características, es bueno para todos", asegura.
La falta del humo
Ramón Martínez mira a través del objetivo los andenes. "Es muy bonita", comenta como primera impresión sobre la obra. "Más o menos me la imaginaba por las fotografías que he visto en el Diario LA RIOJA por eso no estoy sorprendido, pero aquí me resulta un poco fría, parece algo inacabada, impersonal...puede ser la iluminación", reflexiona en voz alta. "Lo que falta es el humo de los trenes", comenta a su lado otro ciudadano.
Eva Mateo y Amagoia Sábada tienen una impresión bien distinta. A la primera el edificio le recuerda a su vida madrileña "cuando tenía que coger el metro". A la segunda le ha encantado que "los horarios estén según entras por la puerta, luego si no no hay quien los encuentre".
Han ido con sus amigos, "nos han engañado para venir", dicen riendo. "Es muy fácil de ver y nos la imaginábamos más pequeña, es muy espaciosa", comentan. "No sé si cogeremos un tren dentro de poco, pero esta visita ha sido un buen plan para esta tarde".
Eso sí, tienen una petición: "Deberían de poner más bancos, hay pocos y mucho espacio". El mensaje se lo dejan a quien le corresponda.
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Adif pondrá en servicio la nueva estación de ferrocarril de Logroño el próximo domingo 18 de diciembre, con el tren de larga distancia entre Bilbao y Barcelona que tiene parada a las 9.30 horas en la capital riojana. A partir de ese momento, la atención a los viajeros y el acceso a los andenes se realizará en las nuevas instalaciones de la Plaza de Europa, quedando en desuso la estación provisional.
La nueva estación, que ha sido diseñada con criterios de accesiblidad integral para personas con discapacidad, forma parte de la primera fase de las obras de integración ferroviaria que se llevan a cabo en la capital riojana y que permitirán la transformación urbanística de la ciudad, al soterrar un tramo de casi 1.400 metros de la línea Castejón-Miranda de Ebro de la red convencional, al tiempo que se preparan las instalaciones ferroviarias para la llegada de la alta velocidad.
El proyecto se ha realizado según el diseño establecido en el Concurso Internacional para la Integración Urbana del Ferrocarril en la Ciudad de Logroño, convocado por la Sociedad Logroño Integración del ferrocarril 2002, del que resultó ganador el equipo formado por Iñaki Ábalos y Juan Herreros.
El nuevo edificio de viajeros
Las instalaciones de Plaza de Europa cuentan con un vestíbulo en superficie, una nave de andenes en la planta sótano y una cubierta exterior en forma de loma artificial transitable de 8.000 metros cuadrados. Dispone de dependencias destinadas a la venta de billetes, aseos, locales comerciales, servicio de cafetería y consigna, además del acceso a la nave de andenes.
Queda pendiente la construcción de la zona sur del edificio y el parking subterráneo, que se ubicarán en el espacio que actualmente ocupa la infraestructura y la estación provisional. Esta parte del proyecto no podrá comenzar hasta que el edificio de la Plaza de Europa preste los servicios al viajero, y las instalaciones provisionales queden en desuso para ser demolidas. En esta zona sur del edificio de la estación se ubicarán locales comerciales, un aparcamiento y una zona destinada al mantenimiento de la infraestructura, entre otros servicios.
El edificio de viajeros, de planta irregular, tiene en el vestíbulo una superficie de algo más de 1.500 metros cuadrados, gran altura y techos escultóricos, en torno al que se distribuyen las áreas de servicio al viajero y comercial. Cuenta con un acceso principal por la fachada oeste, desde la que se accederá también a la parada de taxis y autobuses y a la futura estación de autobuses, además de un segundo acceso por la fachada sur del edificio, y una tercera salida de emergencia por el lado norte.
El techo se ha realizado de lamas de aluminio lacadas, que crean triángulos de grandes dimensiones, conformando la cubierta interior. La sala del vestíbulo se sostiene por columnas recubiertas del mismo material.
El pavimento del vestíbulo es de baldosa de gres, de color gris oscuro para facilitar su mantenimiento. Las paredes son en su mayor parte de vidrio y aluminio en el interior, y de acero y hormigón en la fachada exterior.
La estación ha sido diseñada para favorecer el tránsito de todos los viajeros, incluso aquellos que tengan dificultades de movilidad. Para ello se han previsto accesos en rampa y encaminamientos en el suelo que guían a las personas invidentes hasta los lugares de uso común. Además se han instalado aseos adaptados para personas con movilidad reducida, así como una sala de lactancia.
Desde el vestíbulo se accede directamente a la nave de andenes mediante escaleras mecánicas, escalera fija y ascensores. La nave de andenes es una sala cubierta y sostenida por columnas, con una longitud de 400 metros, una anchura de 42 metros y una altura de casi 7 metros.
Estructuralmente, en la nave de andenes se han dispuesto 18 pares de pilares, con acabados en gris oscuro, a los que se han adosado los elementos de mobiliario, instalaciones y publicidad. Destacan en la nave de andenes los lucernarios, que permiten filtrar la luz exterior, al tiempo que servirán de elementos de iluminación en la zona de esparcimiento que se creará sobre la losa que cubre las vías.
Integración del Ferrocarril: Fase I
El proyecto constructivo de la Fase I cuenta con un presupuesto de 134.877.042 euros e incluye, además de la construcción de la nueva estación ferroviaria, el nuevo trazado de la vía de 2,8 kilómetros entre el paso superior de República Argentina (p.k. 0/000) y las proximidades del río Iregua (p.k. 2/815,8), y la duplicación de la vía única actual entre la nueva estación y las proximidades del río Iregua, de la línea de ancho convencional Castejón-Miranda de Ebro. Este nuevo trazado permitirá la futura implantación de doble vía de alta velocidad con ancho de vía internacional, montándose inicialmente en ancho ibérico.
Así mismo, incluye el cubrimiento de la infraestructura ferroviaria desde el paso superior de Vara de Rey (p.k. 0/247) hasta las proximidades de la calle Baltasar Gracián (p.k. 1/660) que discurre a lo largo de 1,4 km. En el área soterrada se han instalado 5 vías, dos generales y tres de apartado.
También corresponde a la Fase I la instalación de la superestructura ferroviaria del tramo (vías, electrificación e instalaciones de seguridad y comunicaciones) en vía doble, con ancho de vía polivalente (preparada para la llegada de la alta velocidad), así como las instalaciones de Seguridad y Protección Civil (ventilación, protección contra incendios, etc.).
Finalmente, el proyecto de esta fase contempla la construcción de un aparcamiento, la urbanización de la zona situada sobre la infraestructura ferroviaria en el tramo cubierto, y en el entorno de la estación (accesos), además de la reposición de servicios en el área ocupada por las obras.
La financiación total del proyecto de construcción de la Integración del Ferrocarril en Logroño corresponde a la Sociedad Logroño Integración del Ferrocarril 2002, integrada en un 50% por el Ministerio de Fomento, y en dos partes iguales con el 25% a la Comunidad Autónoma de La Rioja y al Ayuntamiento de Logroño.
Beneficios de la actuación
Entre los principales beneficios del proyecto de la integración ferroviaria en Logroño destacan la adaptación ferroviaria de la estación actual a los tráficos que se generarán con la conexión de alta velocidad entre Zaragoza, Logroño y Pamplona.
Así mismo, se mejorarán las condiciones de acceso al modo ferroviario de transporte de la ciudad con unas instalaciones diseñadas con criterios de accesibilidad integral para personas con discapacidad.
También habrá una mejora de la seguridad con la adecuación del esquema de vías para tecnología punta en sistemas de conducción automática de trenes.
Finalmente, y desde el punto de vista urbanístico, la integración del ferrocarril dará lugar a la creación de un nuevo centro urbano en los terrenos que libera toda la actuación ferroviaria, mediante el soterramiento y la construcción de la nueva estación. Concretamente, permitirá la conexión de los barrios situados al sur de la vía férrea a través de la prolongación de 4 viales: Belchite (futuro PERI), Avenida Colón, Juan Boscán, y Pedregales. Permitirá también el posterior desarrollo del PERI (Plan Especial de Reforma Integral).
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Pese a los contratiempos y la complejidad inherentes a una obra de semejante envergadura, la operación del soterramiento de la vía férrea en Logroño sigue los plazos y está cumpliendo con los objetivos inicialmente planteados «tanto en lo que respecta a la integración ferroviaria como a la urbanística». Así lo aseguran desde la sociedad Logroño Integración del Ferrocarril 2002, encargada de gestionar la actuación, cuyo máximo responsable, Santiago Miyares, avanza que de todas las operaciones que se pusieron en marcha en el año 2002 y 2003, siendo ministro de Fomento Francisco Álvarez Cascos, «la única que en la actualidad está cumpliendo con los fines planteados es la del soterramiento de Logroño».
En los años 2002 y 2003, junto a la de Logroño, se constituyeron también sociedades ferroviarias para acometer operaciones de soterramiento e integración ferroviaria en León, Gijón, Valladolid, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Alicante, Cartagena y Murcia. De todas ellas, la intervención en la capital riojana es la que presenta una situación más avanzada.
Descontando los casos de Zaragoza, Barcelona, Valencia y Valladolid, donde las actuaciones entrañan más complejidad porque han conllevado la entrada del AVE en sus núcleos urbanos, en el resto no se ha avanzado como estaba previsto. La capital maña afronta problemas de financiación por la falta de compradores de los solares resultantes, lo que ha obligado a refinanciar la deuda.
En el caso de León y Gijón, actuaciones similares a la de Logroño, resolvieron la situación de provisionalidad desviando el ferrocarril y construyendo las estaciones provisionales, pero está pendiente todavía la firma de los préstamos necesarios y la licitación de las obras del soterramiento de sus vías. En Murcia, Cartagena y Alicante siguen todavía en fase de redacción de proyectos.
El panorama es muy diferente en Logroño, en donde se encuentra ya muy avanzada la primera y principal fase de la operación. Con el cajón construido, la nueva estación casi terminada y las vías tendidas, los trabajos se centrarán en los próximos meses en la urbanización del entorno de la estación, de manera que cuando finalice esta fase la sociedad ferroviaria tendrá ya listos los pliegos para las primeras ventas de suelo.
Venta de suelo
La previsión es que en el primer semestre del 2012 Logroño Integración del Ferrocarril comience a preparar las bases para la comercialización de los terrenos con empresas especializadas y en colaboración con los bancos integrados en el préstamo sindicado. El horizonte que se marca la empresa es culminar la enajenación de solares en tres años, confiando en que mejore la situación económica. Miyares señala al respecto que «el objetivo de la sociedad es cumplir con los plazos de la obra ferroviaria y de urbanización con el fin de que los terrenos estén en la parrilla de salida, preparados para cuando la economía comience a respirar».
El director de la sociedad ferroviaria, natural de Gijón, en donde dirigió también empresas públicas de suelo, asegura que el hecho de que Logroño haya superado a la ciudad asturiana en la integración ferroviaria «supone un éxito de gestión personal y una satisfacción para todo el equipo de dirijo actualmente», si bien apunta: «me hubiera gustado que mi ciudad no se hubiese quedado tan rezagada en un proyecto tan importante».
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